jueves 26 de marzo de 2009

-Vaya mierda de psiquíatra- murmuró Ilenia mientras cerraba la puerta de la consulta tras de sí.- ¡y encima voy tarde!

Dando un suspiro de resignación, echó a correr escaleras abajo hasta que alcanzó el portal del piso. Allí paró en seco: un hombre bajito, calvo y regordete esperaba de espaldas, al otro lado de la puerta de cristal. Su padre. No podía creerlo, la habían dicho que estaba castigada indefinidamente, pero no pensaba que el castigo fuera a ir tan lejos. De hecho, la única razón por la que había aceptado ir a ese “psiquíatra” era porque pensaba que iba a poder ir y volver sola, y, por tanto, escabullirse durante algunas horas con sus amigas. Por eso había quedado con Estefanía, su mejor amiga…y no estaba dispuesta a dejarla plantada.

¡Tenía que hacer algo rápido! Mirando a su alrededor, un cartel encima de una puerta llamó su atención: “PARKING VECINOS”. Su ruta de escape. Corriendo, atravesó la puerta y bajó unas escaleras hasta encontrarse en el parking. Enseguida encontró la puerta de salida de los coches, que precisamente se estaba abriendo en ese momento para dejar paso a algún vecino. Tomando aire, se apresuró hacia ella y se deslizó por un lado antes de que se cerrase. Una vez fuera siguió corriendo calle abajo, sin mirar atrás, hasta que alcanzó el parque de la fuente donde Estefanía la estaba ya esperando.

-¡Ile, tía! ¡Por fin, que me estaba rayando de esperar sola!- rechistó su amiga mientras expulsaba el humo de un cigarrillo
-Lo siento. Mi padre me la ha vuelto a liar. Aún estoy castigada por lo del sábado.
-Tía, pasa. Que ya tenemos 16 años…bueno, casi. Encima no sé de qué se quejan tus padres, si eres la más buena de todas, tía. Que ni fumas ni “ná”. Para un día que bebes…

Dos horas, diez cigarros de Estefanía, y 35 llamadas perdidas de sus padres más tarde, Ilenia decidió que era momento de volver a casa. La iban a matar y a castigar de por vida. Por ello Estefanía, que siempre tenía ideas rebeldes, la invitó a dormir en su casa. Sus padres estaban de viaje, así que nadie podría chivarse. Ilenia, que normalmente era muy buena chica dudó, pero finalmente decidió que si la iban a castigar de por vida igualmente, al menos debería disfrutar de unos últimos momentos de libertad.

A la mañana siguiente Ilenia se levantó temprano para ir a casa, y volvió dando un paseo y disfrutando del frescor de la mañana veraniega. Cuando llegó a casa, abrió la puerta con cuidado para no despertar a sus padres. A los pocos segundos, su madre se abalanzó sobre sus brazos llorando:

“¡Hija!” mientras la besaba la cara y la abrazaba, la chica no podía salir de su asombro. A lo mejor les había preocupado en exceso. Cuando su madre terminó, sus ojos llorosos miraron a los de Ilenia “¿Dónde está tu padre?”.

Él tampoco había vuelto del psicólogo.

2 comentarios:

Nirso dijo...

Se ha quedado la cosa muy interesante! xD

Bertoff dijo...

Amazing! ahora me da miedo joderlo... :S